Cuenca, ciudad de leyendas y misterios, esconde uno de sus secretos más oscuros tras la historia de las Brujas de Mangana. Pero, ¿qué hay de verdad en estos susurros que recorren este barrio? Para entender la verdad, debemos retroceder a los siglos de la Inquisición, pues sus polvorientos archivos guardan el escalofriante contexto de la persecución a mujeres y la condena de la «superstición».
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La Fortaleza de la Fe y sus Secretos
El Tribunal del Santo Oficio de Cuenca, fundado en 1489 por los Reyes Católicos, no era un tribunal eclesiástico ordinario, sino una herramienta de control doctrinal y social subordinada a la Corona.
¿Sabías que la sede de este temido tribunal se erigió justo en el corazón de la zona legendaria? A finales del siglo XVI, la Inquisición se instaló en un espléndido edificio construido sobre las ruinas del antiguo solar del Castillo de Cuenca. Este edificio, que fue admirado por su «fortaleza y fábrica», funcionó como sede hasta 1808. Por su cercanía geográfica al Castillo y, por tanto, a la zona de Mangana, no es casual que el terror que emanaba de sus muros se mezclara con las leyendas locales.
Hoy, la mayor parte de la documentación de este tribunal, que supera a fondos de sedes más importantes como Toledo o Valencia, se conserva en el Archivo Diocesano de Cuenca (ADC), contando con más de 10.000 expedientes.
Las Presas de la Superstición: Mujeres y Curanderas
Aunque la principal obsesión de la Inquisición en sus primeros tiempos fueron los judeoconversos (el 97,7% de los procesos iniciales se dirigió contra ellos), el tribunal también se encargó de perseguir delitos contra la moral, blasfemias, herejías e incluso la superstición y la hechicería.
Aquí es donde encontramos el origen de la leyenda de las Brujas de Mangana. A diferencia de otros países europeos donde los tribunales civiles se encargaban de la «caza de brujas», en España la Inquisición tuvo una incidencia menor en estos casos. Sin embargo, la persecución de la superstición se consideraba una función normal del Estado.
Los expedientes revelan que las mujeres acusadas de brujería o hechicería a menudo eran personas que gozaban de cierta independencia, como solteras o viudas, usualmente de extracción social humilde. Eran blanco de sospecha por estar al margen de la tutela masculina o por dedicarse a oficios esenciales como parteras o sanadoras (curanderas) para las clases populares.
Entre la casuística recogida en los archivos encontramos ejemplos que ilustran esta persecución a prácticas consideradas marginales:
- Se conservan en el Archivo Diocesano de Cuenca (ADC) cuadernillos de hechicería que servían como pruebas, llenos de esquemas esotéricos.
- Un caso civil de 1602 perseguido en Cuenca involucró a Juana Pérez y Teresa Hernández, acusadas de brujas y hechiceras por entrar en casa de un regidor para hacer hechicerías.
- Incluso en los últimos años de la Inquisición (1816), encontramos la delación en Córdoba (cuyo distrito se relacionaba con Cuenca a través de correspondencia) de María de Aguilar Molina, una gitana de 70 años, como curandera supersticiosa y hechicera.
- Otro delito curioso que atentaba contra los sacramentos fue el caso de cinco mujeres delatadas en Baena (Córdoba) en 1807 por la mofa de bautizar a un gato, un acto que el tribunal interpretó como irreverente.
Estas mujeres, etiquetadas como «supersticiosas» por prácticas que hoy consideraríamos medicina popular o simple folclore, fueron víctimas directas de la vigilancia inquisitorial.
El Teatro del Castigo: La Plaza Mayor como Escenario

El clímax de los procesos inquisitoriales se vivía en el Auto de Fe, una ceremonia de espectáculo de masas diseñada para infundir un «pavor invencible» y demostrar el poder de la Monarquía Católica.
En Cuenca, el lugar predilecto para celebrar los autos generales (los más solemnes) era la Plaza Mayor, justo frente a la actual fachada del convento de las Petras.
- La Humillación Pública: Los condenados desfilaban en procesión, ataviados con el infame sambenito y la coroza.
- La Pena y la Lección: Las penas variaban desde el destierro, la cárcel perpetua, los azotes (que podían ser 100 o 200 y se aplicaban al día siguiente del Auto), hasta la relajación (entrega al brazo secular para la ejecución).
- El Quemadero: Las ejecuciones nunca se realizaban en la Plaza Mayor. Los condenados a muerte eran conducidos fuera de las puertas de la ciudad a un lugar llamado Quemadero.
Si el Archivo de Cuenca nos muestra la persecución real de mujeres acusadas de prácticas marginales, el Auto de Fe en la Plaza Mayor garantizaba que esa persecución se grabara en la memoria popular a través de la humillación y el castigo.

La moraleja de la leyenda es que las «Brujas de Mangana» no volaban, pero caminaron por las calles de Cuenca hasta la Plaza Mayor, y su historia es un eco persistente de cómo la maquinaria del Santo Oficio persiguió y marginalizó a aquellos que no encajaban en la estricta ortodoxia de la época. Sus crímenes, ya fueran brujería o la irreverente acción de bautizar un gato, quedaron registrados en los archivos, proporcionando un trasfondo real y escalofriante a nuestras leyendas más oscuras.
Bibliografía
Libros y Monografías
• Jiménez Monteserín, Miguel y Martínez López, Jacob. «Los judeoconversos y la Inquisición en Cuenca. De la conversión a la persecución«. Presses universitaires de la Méditerranée, 2017.
• Perona Tomás, Dionisio Antonio. «El Tribunal de la Inquisición de Cuenca: Ocaso y Final«. Universidad de Castilla-La Mancha, 2023.
Artículos Académicos y de Investigación
• Arias Pardo, María Carmen y Fernández Carrasco, Eulogio. «La Inquisición en Cuenca: El auto de fe de 12 de agosto de 1590«. Revista de Derecho UNED, 2009.
• Serrano Mota, María de la Almudena. «La documentación del Tribunal de la Inquisición de Cuenca. Fuentes documentales en el Archivo Histórico de Cuenca«. III Simpósio Internacional de Estudos Inquisitoriais, 2015.
Prensa y Medios Digitales
• Auñón, Paco y Jiménez Monteserín, Miguel. «Los autos de fe de la Inquisición: un espectáculo de masas con dimensión teatral«. Cadena Ser, 2022.
• Consejería de Educación, Cultura y Deportes. «Proceso criminal contra Juana Pérez y Teresa Hernández, acusadas de brujas y hechiceras y de haber entrado en casa de Francisco de Porres, regidor de Cuenca, para hacer hechicerías«. Portal de Cultura de Castilla-La Mancha, 1602.
• Martínez López, María. «El archivo de Cuenca muestra cómo era de verdad la Inquisición«. Alfa y Omega, 2025.




