Tras la partida de Julián, los meses se convirtieron en años, y las cartas que Angustias recibía de su amado comenzaron a escasear. Los rumores de su posible muerte en las guerras no tardaron en llegar, y los padres de Angustias, preocupados por su futuro, tomaron una decisión.

Fue así como Lesmes, un joven noble de buena posición, llegó a la vida de Angustias. Sus padres lo veían como un esposo adecuado, alguien que podía garantizarle estabilidad y un futuro digno. Pero para Angustias, aceptar a Lesmes significaba romper la promesa que había hecho bajo el Cristo del Pasadizo.

Los padres de Angustias insistieron en presentarlos, y Lesmes no tardó en aprovechar cualquier oportunidad para ganarse su confianza. Era amable y atento, pero, para Angustias, su presencia no lograba llenar el vacío que Julián había dejado.