A pesar de los avisos y el miedo, Julián no pudo resistir el impulso de regresar. Algo en su interior lo empujaba a buscar respuestas en aquel lugar maldito.
El lugar estaba desierto, pero las huellas del aquelarre seguían presentes: cenizas de una hoguera que parecían susurrar secretos olvidados.
Entre las cenizas, Julián encontró un extraño talismán, frío al tacto, decorado con grabados que parecían demasiado antiguos para ser comprendidos.

¿Qué significa esto…? Tal vez sea mejor no saberlo.













