Los rumores no tardaron en llegar a oídos de las autoridades. La Santa Inquisición, alerta ante cualquier indicio de brujería, envió a sus hombres a investigar los sucesos. La torre, que había sido escenario de tantas historias, se convirtió ahora en el centro de una caza de brujas.

Aunque las mujeres que habían sido vistas allí desaparecieron sin dejar rastro, los hombres de la Inquisición encontraron restos de hogueras, símbolos extraños grabados en las piedras y objetos que parecían formar parte de rituales desconocidos.

Carta de registro, Santa Inquisición de Cuenca

Año del Señor 1593

A quien corresponda,

Hemos investigado los rumores concernientes a prácticas heréticas en la Torre de Mangana. Durante nuestra inspección, encontramos pruebas que sugieren la realización de rituales oscuros. Hoguera apagada, marcas en las rocas y objetos de apariencia sospechosa fueron hallados en el lugar.

Los sospechosos principales, un grupo de mujeres identificadas por los vecinos, han desaparecido. Se presume que huyeron al enterarse de nuestra llegada. Aunque no hemos encontrado pruebas concluyentes de brujería, estos hallazgos confirman la existencia de actividades ilícitas.

Advertimos a los ciudadanos de Cuenca que eviten la zona y que cualquier actividad sospechosa sea reportada de inmediato.

Por la fe y la seguridad de la Santa Iglesia,

Fray Rodrigo de Montemayor

Santa Inquisición

La llegada de la Inquisición trajo calma a algunos, pero para Julián, las respuestas nunca fueron suficientes. Las marcas en su cuerpo y los recuerdos de aquella noche lo perseguirían para siempre.

Hoy, las leyendas de las brujas de Mangana aún resuenan entre las calles de Cuenca. Para unos, solo son cuentos. Para otros, una advertencia de que hay misterios que deben permanecer en las sombras.